Aquí hay otro recuerdo. Mi hermano, el Felipe, cuando chico gustaba de rayar no solo cuanto papel se topaba sino cualquier cosa que pudiera agarrar. Como le daban pataletas cuando se le prohibia darse esos gustitos, se me ocurrió un día hacerle un oferta que no podría rechazar. Le facilité a sus anchas una de mis paredes y un par de lápices de colores. Asi que fácil tuvo gran parte de la tarde retratando personajes extraterrestres y esperando que yo copeerara un poco con algún dibujo. Lo mejor que pude hacer fue sacarle esta foto con mi recién adquirida camarita análoga.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Felipe, Pintando.
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